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La Bíblia dice que un día muy cercano usted se presentará ante Dios para dar cuentas de su vida.  La Biblia dice, “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

¿Está usted absolutamente seguro que podra escapar la ira de Dios en el día de juicio?

¿Qué hará usted con su pecado? Usted ha quebrantado las leyes de Dios intencionalmente, repetidamente y sin remordimiento.  Su pecado “lo ha separado de su Dios” (Isaías 59:2) y “atesora para usted mismo ira para el día de la ira” (Romanos 2:5).  Usted nunca podrá ser una persona lo suficientemente buena para entrar al cielo.  Pedir perdón NO es suficiente.  Crecer en la iglesia NO le llevara allí.  Pedir que Jesús entre en su corazón NO es una respuesta bíblica al evangelio.  Aceptar a Jesucristo como su único salvador NO es como usted se salva.  Debe de pagar por su pecado y la Biblia dice que el pago por su pecado es la muerte (Romanos 6:23).
Su alma, sin duda deberia ser lo mas importante para usted en este momento.  Usted pasara toda la eternidad, ya sea en el cielo o en el infierno.  Jesús dijo, “Porque, ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (San Marcos 8:36-37).  No abandone su alma preocupándose por el trabajo, la escuela, o el dinero.  No renuncie a su alma por tener placer, entretenimiento, pasatiempos, o tiempo con sus amigos.  Simplemente no hay nada más importante que su alma.
No endurezca su corazón.  ¡No reprima o desatienda este medio de su escape!  Siga las instrucciones del Señor en su Palabra “arrepentíos  y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19).  ¡ARREPIENTASE Y CREA EN EL EVANGELIO!

ENFRENTE SU pecaminosidad

Dios le juzgara de acuerdo a sus obras (Apocalipsis 20:11-15).  Por las normas del mundo, muchos creen ser buenos.  Sin embargo, no es por las normas del mundo que usted será juzgado.  La norma por la cual usted será juzgado en el Día del Juicio es por la santa y perfecta ley de Dios. La Biblia describe la ley de Dios como un espejo diseñado para reflejar su verdadera condición ante Dios “para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios” (Romanos 3:19).  Sea honesto consigo mismo y véase en el espejo de sus diez  mandamientos.

1) “No tendrás dioses ajenos delante de mí”

¿Ama usted a Dios supremamente ante todo, haciendo todo lo que Él nos manda y evitando todo lo que Él odia? ¿Lo ha usted amado con todo su corazón, toda su alma, toda su mente, toda su fuerza, todo el tiempo? ¿Lo abandonaría todo para ser Su discípulo? (San Lucas 14:33, Salmo 135:15-18).

2) “No te harás imagen”

¿Es el concepto de Dios un producto de su propia imaginación o está basado en la Palabra de Dios? ¿Su dios tolera el pecado? ¿No ha podido cambiar su vida radicalmente? ¿Perdona a pesar de su constante rebelión contra Él? (Jeremías 2:11-13)

3) “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”

La Biblia llama a esto blasfemia y es una ofensa de muerte en contra de Dios.  Aun el nombre de Hitler no es usado como una grosería para expresar enojo o disgusto.  Usted también puede blasfemar contra Dios cuando profesa ser un cristiano y no vive como uno, o lleva esa cruz alrededor de su cuello mientras que vive en su pecado. (Romanos 2:17-24)

4) “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”

¿Ha usted siempre apartado el día del Señor para adorarlo con Su pueblo en la forma en que esta descrito en Su Palabra? (Hebreos 10:25)

5) “Honra a tu padre y a tu madre”

Este mandamiento es quebrantado con la desobediencia, irrespeto, rebeldía, abandono, indiferencia y siendo ingratos, sin amor e insensibles.  (Efesios 6:2-3)

6) “No matarás”

¿Ha estado enojado? Jesús dijo, “del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades” y así sucesivamente (San Marcos 7:21-22).  El homicidio comienza en el corazón con su enojo según San Mateo 5:22.  ¿Puede ver que ante los ojos de Dios usted es un homicida a causa de su enojo? ¿Y que de los propios deseos fríos que conducen al homicidio físico premeditado a través del aborto? ¡Usted enfrenta el juicio de Dios aun aprobando estas cosas (Romanos 1:32)!

7) “No cometerás adulterio”

Jesús también dijo, “pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” (San Mateo 5:28).  Un deseo físico o lascivo de alguien, así como cualquier actividad sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer diseñado por Dios es una ofensa contra Dios y su penalidad o castigo es muerte.

8) “No hurtarás”

Tomar algo que no le pertenece lo hace a usted un ladrón. ¿Sabía usted que también puede robar tiempo en el trabajo, robar salario de su jefe, robar por hacer trampa en un examen, por hacer trampa en sus impuestos y por no dar lo que es debido? También puede robarle a  Dios por no pagar el diezmo de sus ingresos.  Los ladrones no heredaran el Reino de Dios (1 Corintios 6:10).

9) “No hablarás falso testimonio contra tu prójimo”

En todos los años de su vida, ¿Cuántas mentiras a dicho? Usted es un mentiroso y la Biblia dice: “Y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8). ¡Usted tal vez pensara que el engaño no es un pecado grave, pero para Dios si lo es!

10) “No codiciarás”

No debe desear algo que le pertenece a otra persona.  Ningún “avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5).
Usted fue creado para darle la gloria a Dios con su vida y aun así ha roto repetidamente Sus mandamientos, viviendo su propia vida en rebelión contra Él.  ¿Usted reconoce esto?  Si usted no admite esto y no reconoce la gravedad de sus delitos contra Dios, usted lo llama a Él mentiroso (1 Juan 1:10).  ¡Juzguese ahora mismo que Él Señor no lo juzgue a usted!  “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (San Lucas 5:31) y el pecado es la enfermedad malvada de su alma. ¿Siente el peso de culpabilidad y vergüenza por su pecado contra Dios? Si no es así, me temo que su corazón es frío hacia Dios e insensible hacia el pecado.  Clame a Dios por ayuda y obtenga una comprensión correcta de su condición pecadora.  Su alma está en juego ahora mismo.  ¡Arrepiéntase y crea en el Evangelio!

TEMA LA IRA DE DIOS

¡Usted es culpable de pecar contra Dios!  ¡Usted es un enemigo de Dios por sus obras impías!  ¿Entiende que Dios está furioso con usted debido a su pecado contra Él?  “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres” (Romanos 1:18). El pago debido a su pecado es, sin duda, la muerte y la condenación.  Tal vez piense que Dios pasara por alto su pecado.  ¡No confunda la paciencia de Dios hacia usted como tolerancia por su pecado!  “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” (Nahúm 1:3).  Su día de juicio se aproxima rápidamente.  Si usted no se aparta de su pecado y pone su fe en Cristo solamente para que lo salve, usted “beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 14:10-11).  

¿Le causa esto temor?

¡Debería! “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Dios acusa al hombre con pecado cuando Él dice, “No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Salmo 36:1). Al perder la capacidad de temer a Dios por sus muchas ofensas contra Él, ¿Le han hecho perder también la capacidad de temer por su propia alma? ¡Imagínese los tormentos del infierno donde el gusano nunca muere y el fuego nunca se apaga!  El Señor dice: “y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (San Mateo 10:28).  

Dios dice: “no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y que viva. ¡Volveos, Volveos de vuestros malos caminos! ¿Por qué moriréis…..?” (Ezequiel 33:11).  Huya de la ira venidera. Huya a la única solución de Dios.  ¡Arrepiéntase y crea en el Evangelio!

¡CORRA HACIA A LA CRUZ!

Solo por Su gracia soberana, Dios en Su amor provee la única solución para su problema del pecado. ¡Es la maravillosa gracia de Dios hacia usted ahora mismo que a través de Su mensajero es capaz de escuchar claramente el camino de la salvación (Romanos 10:14-17)!

¡Esta es la noticia más grande que ha escuchado!  

Jesucristo es su unica esperanza para ir al cielo.  Dios se hizo carne, se despojo a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:7). Mientras que usted ha vivido en rebelión pecaminosa contra Dios, Jesús vivió una vida perfecta, y sin pecado.  Luego en gran humildad como el inocente Cordero de Dios, Jesucristo fue a la cruz y fue crucificado.  Él murió allí en la cruz recibiendo la ira santa de Dios contra el pecado en lugar de aquellos que se arrepentiran y creeran en el evangelio. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se aparto por su camino; mas Jehová cargo en Él el pecado de todos nosotros”
(Isaías 53:5-6).

Cristo es el único sacrificio aceptable por el pecado.

Fue sepultado, Dios le levanto de los muertos al tercer día conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:4), y Él también se presento vivo después de Su sufrimiento con muchas pruebas indubitables (Hechos 1:3). Habrá una resurrección para usted también: ya sea para la vida eterna o para vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2). ¿Pagara por sus propios pecados

¡ARREPIENTASE Y CREA EN EL EVANGELIO!

El arrepentimiento y la fe son distintos y al mismo tiempo inseparables. La fe genuina que salva siempre implica un verdadero arrepentimiento. La única respuesta salvadora del Evangelio es una
fe arrepentida en Cristo. Simplemente viviendo una “vida buena” no le salvara. Sus buenas obras no le salvaran. Dios las ve como trapos de inmundicia (Isaías 64:6). Vivir una “vida más espiritual” solo le hace un hipócrita más grande sin la santidad del corazón que es el fruto de la verdadera fe arrepentida (San Mateo 23:25-28). No puede confiar en la “sinceridad” de su creencia o en la sinceridad de haber dicho una oración. La “oración del pecador” como respuesta al Evangelio en ninguna parte se enseña en la Biblia. Los sacramentos no son el medio por el cual usted obtiene una posición correcta ante Dios. NO es “tan simple como el ABC.” ¿Ha usted leído que… a menos que se arrepienta, perecerá? (San Lucas 13:3,5). ¡Usted debe de Arrepentirse y Creer en el Evangelio!

El Arrepentimiento es...

No es solamente un cambio de mente o la intención de apartarse del pecado. El arrepentimiento es volverse de su pecado “para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1:9). Este es producido por una tristeza que es según Dios sobre el pecado, que lleva a la salvación, y produce diligencia, defensa, indignación (un odio justo del pecado), temor a Dios, un ardiente afecto (de hambre y sed de justicia), fervor (fervor en servicio a Dios), y una muerte a su asociación con el pecado (2 Corintios 7:10-11). El arrepentimiento es un cambio:
UN CAMBIO DE MENTE: comprendiendo que el pecado es sumamente ofensivo a Dios y aceptando que Dios sería justo al castigarle como pecador. Debido a que el pecado es ofensivo a Dios, ahora es ofensivo para usted.
UN CAMBIO DE SUS EMOCIONES: la persona arrepentida se lamenta por el pecado porque ofende a Dios. “Bienaventurados los que lloran”, los que se afligen y se lamentan sobre el pecado) (San Mateo 5:4).
UN CAMBIO DE SU  VOLUNTAD: una persona arrepentida resuelve tornar de su pecado y clama a Dios por la liberación y victoria sobre el pecado. Está determinado a abandonar todo pecado. El verdadero arrepentimiento entonces llevara el fruto de un cambio en la conducta. Si no hay cambio, no hay ningún arrepentimiento. “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento….todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego” (San Mateo 3:8-10).

LA FE ES MÁS QUE UNA SIMPLE CREENCIA:

Cuando usted se arrepiente y se torna de su pecado, debe girar hacia la fe salvadora en el Señor Jesucristo. La fe no es solamente creer que algo es verdad. ¿Dices que crees? “¡Incluso los demonios creen – y
tiemblan!” (Santiago 2:19). La fe es el vehículo a través del cual estamos bien con Dios (Efesios 2:8-9). Es el entendimiento del Evangelio dado por Dios, la profunda y sincera convicción de su verdad, y el compromiso de su vida y alma al Señor – la confianza incondicional y el compromiso que es evidenciado por amor a Él, en obediencia a sus mandamientos, y las buenas obras que paciente y firmemente perseveran hasta el fin (Colosenses 1:23).
UNA FE SALVÍFICA ES CREER EN LA VERDAD: así es que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Es el entendimiento profundo y la creencia en el Evangelio que solo viene a través de Dios sobrenaturalmente abriendo los ojos para ver y oídos para escuchar (1 Corintios 2:14). Clame a Dios para que vea su condición y la solución de Él en Su Palabra.

UNA FE SALVÍFICA INVOLUCRA EL CORAZÓN: es el entendimiento dado por Dios que da camino a su mente y dentro de su corazón, resultando en una convicción profunda, un amor profundo por Cristo, el odio por el pecado, un deseo de justicia….. ¡Un corazón que arde para Dios! Aquellos que tienen este entendimiento, pero sin el cambio de corazón, son los que honran a Cristo “de labios, mas su corazón está lejos de [Él]” (San Marcos 6:7)

UNA FE SALVÍFICA ES UNA CONFIANZA COMPROMETIDA: una vez en la mente y dentro de su corazón, la fe salvadora activa su voluntad. Esto resulta en el compromiso de vivir bajo la autoridad de Jesucristo habiendo contado el costo de seguirlo a Él (Ref. San Lucas 9:23-, 14:33). La fe en Cristo es mover nuestra dependencia en nosotros mismos a depender solo en Él. Tanto confía en Él para salvación como confía a Él en todas las cosas. La genuina fe salvadora llevara el fruto de la obediencia y una vida cambiada radicalmente. Simplemente el saber y afirmar los hechos acerca de Cristo, aparte de una obediencia agradecida a la verdad NO es “creer” en el sentido bíblico de la palabra. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 San Juan 2:4). “La fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20).

Jesucristo dijo, “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hare descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (San Mateo 11:28-30). Estas buenas nuevas son la gracia de Dios para usted. ¡No se demore! No tiene otro minuto de su vida prometido y Dios dice,
“No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre” (Génesis 6:3).

¡Clame a Dios por misericordia hoy!

“He aquí ahora es el tiempo aceptable; he aquí ahora es el día de salvación” (2 Corintios 6:2). ¿Continuara usted en su pecado y rebelión contra Dios después de haber conocido la verdad? ¡Usted esta colgando de un hilo sobre el infierno! ¡Rechaze su pecado y siga a Cristo!

¡ARREPIENTASE Y CREA EN EL EVANGELIO!

¡Únase a una iglesia de creyentes en la Biblia! Estar en una iglesia fiel, saludable y amorosa es absolutamente esencial para un Discípulo de Cristo (Hebreos 10:25). Una iglesia fuerte le proporcionara de la enseñanza bíblica, el compañerismo amoroso y fieles ejemplos que necesita para crecer en su fe.